Importancia del calcio en el embarazo

Nutricionistas estadounidenses descubrieron que la falta de calcio en la dieta durante el embarazo y la consecuente descalcificación que provoca, permite que el plomo, presente en la médula ósea, sea liberado, ingresando al sistema circulatorio y dañando tanto a la madre como al bebé.

Un equipo de nutricionistas de la Universidad de North Carolina en Chapell Hill, Estados Unidos, estudió recientemente a 195 embarazadas, comprobando la tremenda importancia que tiene el consumo de calcio cuando se espera a un hijo.

De acuerdo a los investigadores, las mujeres en estado de gravidez que no consumen suficiente cantidad de este mineral -ya sea a través de la dieta o de suplementos- experimentan un incremento de plomo en la corriente sanguínea, a diferencia de aquellas con niveles normales de calcio. Esto, explica el grupo de científicos, se debe a que el 95% del contenido natural de plomo en el cuerpo está dentro del tejido óseo.
En el caso de las embarazadas que consumen menos calcio que lo recomendado, la desmineralización de los huesos -una tendencia propia del período de gestación- se acelera peligrosamente, liberando el plomo hacia la sangre. Esto puede dañar seriamente tanto a la madre como al bebé, provocando daños fisiológicos y neurológicos.
En la mujer, el embarazo y los primeros cuatro años después de la menopausia, son los períodos en que más se debilita la estructura ósea. Es por ello, afirman los expertos, que el calcio es fundamental en la dieta de la mujer que espera un hijo, situándose a la cabecera de una serie de alimentos que no deben faltar en su régimen.
Los lácteos deben consumirse preferentemente en forma de leche -con una medida que va entre 750 cc y un litro diarios- y también queso, quesillos y yogur. Sin embargo, para las mujeres que no están acostumbradas a ingerir tanta leche o no les gusta, se recomienda partir lentamente, incrementando la cantidad de a poco.

Alimentación normal en el embarazo

Ahora bien, en la actualidad la tendencia es hacia la alimentación equilibrada y casi igual a la de cualquier persona. La madre tiene que comer normalmente carnes, pescados, verduras y lácteos, pero bien balanceado, porque para el desarrollo del embarazo se necesita un equilibrio de nutrientes.

No obstante, no deben ser dejadas de lado ya que ayudan a la formación del sistema nervioso y a la maduración de los sistemas enzimáticos del bebé. Las proteínas -contenidas en el pescado, las aves, el vacuno, la leche, los huevos y las legumbres- son vitales para una formación adecuada de los órganos internos, mientras que la glucosa -presente en harina, papas y arroz- aporta la energía necesaria para que el feto crezca.Las fibras como cereales, harina integral y legumbres son de gran ayuda.
También es vital el consumo habitual de alimentos con hierro para evitar la anemia en la madre. Si se quiere consumir este mineral, a través de verduras, las de hoja verde como espinacas y acelga son la mejor fuente.De acuerdo a los expertos, no hay ningún alimento contraindicado, sólo se recomienda evitar los excesos, especialmente de alcohol.
Éste es como una droga para el embarazo, ya que provoca malformaciones y dependencia del feto al alcohol". Tampoco debieran consumirse alimentos con alto contenido de colorantes, porque, según Dawn Cooper, tienden a producir reacciones alérgicas tanto en las madres como en los bebés, los cuales son muy sensibles.En cuanto al café, tomar más de 4 tazas al día, puede generar alteraciones en los latidos cardíacos del bebé.

El peso durante el embarazo

Si se inicia la gestación con un peso normal, un aumento entre 11 y 12 kilos es lo recomendado. Agrega que toda futura madre debe aumentar por lo menos 7 kilos, "porque el bebé necesita crecer y la placenta también".
De otro modo, nacerán bebés de bajo peso con el consiguiente riesgo de deficiencias respiratorias o cardíacas.La nutricionista Dawn Cooper agrega que "nunca se deben ingerir menos de 600 calorías diarias, porque el cuerpo empieza consumir las reservas de grasas y eso produce elementos tóxicos para el bebé". Los especialistas aclaran que un sobrepeso exagerado tampoco es bueno, porque la madre se transforma en una paciente de riesgo y el bebé puede nacer con trastornos metabólicos y sobrepeso.
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