¿Miedo al parto? Aquí los estudios científicos

El miedo al parto es frecuente y más intenso en las mujeres embarazadas por primera vez que en mujeres que ya han sido madres. Más del 20% de las mujeres embarazadas tienen miedo al parto y el 6% describen ese miedo como incapacitante.  Es más, el 13% de las mujeres no embarazadas también experimentan un miedo al parto suficiente como para posponer o evitar el embarazo.



Es bien sabido que el embarazo puede ser un momento de considerable ansiedad con síntomas crecientes en el tercer trimestre. Las mujeres sufren de miedo al dolor o a la muerte durante el parto. Cuando este miedo específico  a la muerte durante el parto precede el embarazo y es tan intenso que ambos  se evitan siempre que sea posible, se trata de un estado fóbico llamado "tocofobia". La tocofobia puede afectar a las mujeres desde la infancia hasta la vejez.


Este miedo al parto, puede afectar al feto en la mujer embarazada, produciendo un marcado aumento en la actividad del feto. Muchos investigadores han estudiado  las causas y consecuencias de la ansiedad materna y el miedo. 

Causas de miedo al parto



Ese miedo al dolor con frecuencia se reporta como la razón para temer el parto. Las mujeres que temen no tener  acceso a  medicamentos analgésicos durante el parto son aún más propensas a experimentar el parto de forma negativa y a sufrir graves  desequilibrios emocionales posparto. Así, "el miedo al dolor" en una sociedad occidental puede ser una forma culturalmente aceptada de expresar algo más complejo. 

Otras causas de miedo al parto pueden ser:
  • una falta de confianza en el equipo obstétrico, 
  • el miedo de su propia incompetencia 
  • el miedo a morir
  • tener un niño con daño físico o una malformación congénita.
  • las mujeres que han sufrido abuso sexual en la infancia o violación temen que la experiencia del parto volverá a revivir la angustia y la impotencia de los abusos. 
  • las mujeres que ya han sufrido durante el parto tienen miedo de retraumatización
  • el miedo a la humillación o a la falta de control sobre sí mismas.
Los problemas piscológicos anteriores (principalmente ansiedad, baja autoestima y depresión) exponen a una mujer en mayor riesgo de miedo al parto, al igual que la insatisfacción con su pareja y la falta de apoyo. Las mujeres que sufren de temor grave al parto describen la situación como de tener la sensación de una tremenda soledad.

Las mujeres que tienen una historia de abuso sexual son las más propensas a temer el parto. Varios estudios han demostrado  que las mujeres nulíparas  o las multíparas con un parto anterior negativo tienen más probabilidades de experimentar miedo grave al parto.
Las mujeres que creen que el parto es más de un evento médico que un evento natural son más propensos a preferir un parto por cesárea que un parto vaginal. 

Tipos de miedo al parto o tocofobia




Algunas mujeres desarrollan un temor y la evitación de parto después de un evento obstétrico traumático en un embarazo anterior. Lo más típico es que esto es que hayan tenido un parto "traumático" pero también puede ocurrir después de un parto obstétrico normal, un aborto involuntario, muerte fetal, o una interrupción del embarazo. Algunas mujeres se sienten tan traumatizadas que evitan un embarazo más aún cuando se quiere desesperadamente un bebé. Esta tocofobia secundaria estaría relacionada de alguna forma con el trastorno de estrés postraumático (TEPT)

A menudo se produce un círculo vicioso. Las mujeres que sufren de miedo al parto durante el embarazo posteriormente tienen una mayor tasa de cesárea de emergencia o parto vaginal instrumental, que son experiencias otra vez traumáticas para ellas. Incluso se ha visto que aquellas mujeres que llegan al parto con miedo, tienen partos más largos:




Para algunas mujeres el miedo dura muchos años. 

No en vano, el tipo de parto influye en el estado psicológico de las mujeres después del parto. Existe una clara relación entre las expectativas de las mujeres antes del parto y después de experimentarlo. Así, la expectativa de tenerlo todo controlado ( autocontrol y control sobre lo que se les va a hacer durante el parto) se asocia positivamente con el logro de ese objetivo y con una mayor satisfacción. Pero esta espectativa no siempre se cumple. De hecho, durante el parto es fácil experimentar insatisfacción con tres aspectos del mismo: la sensación de control, el apoyo recibido de los cuidadores y la percepción de dolor. La insatisfacción  se asocia con un parto instrumental y sobre todo con la cesárea de emergencia o la necesidad de ingresar al bebé en cuidados intensivos neonatales. Acontecimientos de este tipo, pueden generar miedo en la mujer en los partos posteriores.


Cuando el miedo al parto es anterior a la primera concepción, se trata de una tocofobia primaria. El temor al parto puede comenzar en la adolescencia o edad adulta temprana. Aunque las relaciones sexuales pueden ser normales, el uso de anticonceptivos suele ser escrupuloso. El embarazo se evita para prevenir el parto. En algunos casos trágicos, algunas mujeres llegan  abortar un embarazado deseado por el terror al parto.

Algunas mujeres nunca superan su miedo al parto y permanecen sin hijos o los adoptan. Muchas sienten vergüenza por lo que perciben como una deficiencia. Algunas mujeres entran en la menopausia sin tener ese bebé tan deseado  y lloran esta pérdida en la vejez.

La causa de esta tocofobia primaria es probable que se multifacética. El miedo al parto se puede transmitir a través de las generaciones y se puede producir un efecto de segunda generación de la propia experiencia aterradora sin resolver de una madre. Esto sugiere una herencia psicológica. Esto puede ser aún más de relieve para las niñas cuando sus padres tienen una actitud negativa hacia la sexualidad. 

El miedo al parto se ha asociado con la propensión a la ansiedad en general  y puede pertenecer a la familia de los trastornos de ansiedad.



Una historia de abuso sexual en la niñez podría estar asociada con una aversión a los exámenes ginecológicos incluyendo frotis de rutina o atención obstétrica. El trauma de parto vaginal, o incluso la contemplación de un parto, puede provocar un resurgimiento de recuerdos dolorosos. Esto puede llevar a temer y evitar el parto, incluso cuando una mujer quiere un bebé. 



Tratamiento para el miedo al parto



Algunas mujeres demandan a su médico una cesárea debido al miedo que tienen al parto vaginal. La cesárea por elección no es la mejor respuesta en la mayoría de los casos como un tratamiento para el miedo al parto. Una mayor información médica junto con la psicoterapia  suele ser de gran ayuda en el 50% de estos casos.

En Suecia existen lo que se llaman equipos "Aurora", equipos pequeños, formados por obstetras especialmente entrenados, parteras y algunas veces los psicólogos, que han estado ofreciendo asistencia a mujeres identificadas con miedo al parto. Un estudio ha demostrado que el asesoramiento mejora la experiencia de las mujeres, pero no tiene un efecto importante en la reducción de las solicitudes de cesárea . De hecho el miedo al parto se asocia con una tasa de tres a seis veces más alta de cesárea por elección de la madre, incluso para las mujeres que se someten a seguimiento médico y psicoterapia. En otros estudios sin embargo, un número considerable de mujeres retiran su  solicitud de cesárea después de haber sido capaces de discutir sobre su ansiedad y miedo. Un estudio finlandés muestra que los partos vaginales fueron mejores y con una duración del trabajo de parto más corta en el grupo de mujeres tratado frente al miedo. La psicoterapia incluía ejercicios de relajación, centrado en un parto imaginario, además de grupos de mujeres discutiendo sus temores y sentimientos.



El miedo al parto puede estar asociado con la falta de comunicación. La falta de comunicación con el personal de salud puede retrasar intervenciones obstétricas y con ello prolongar el trabajo. Por lo tanto, dicho asesoramiento puede ser beneficioso para las mujeres que temen al parto. El personal de las clínicas debe preguntar a las mujeres multíparas sobre su experiencia anterior de parto y trabajar con ellas para reducir su miedo al mínimo posible.



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