El aborto provocado en condiciones seguras

El aborto en condiciones de riesgo es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como aquel procedimiento para terminar un embarazo no deseado practicado por personas que carecen de las calificaciones necesarias, o practicado en un ambiente sin las mínimas condiciones de seguridad médicas, o ambos. Existe una gran diferencia en los resultados en los abortos desarrollados en condiciones seguras con respecto a los que se practican en condiciones de riesgo. Según datos de la OMS se realizan 20.000.000 de abortos anualmente. La misma Organización estima que a nivel mundial 1 de cada 8 muertes maternas se debe a complicaciones relacionadas con el aborto inducido. Este porcentaje trepa a un tercio de las muertes maternas en algunos países del mundo subdesarrollado. Particularmente en algunas ciudades de América Latina, la mitad de las muertes maternas se producen por abortos en condiciones de riesgo. Entre el 10% y el 50% de todas las mujeres que se someten a un aborto en condiciones de riesgo necesitan atención medica para el tratamiento de las complicaciones: sepsis, hemorragias, lesiones intra-abdominales y otras. Si se analizan las consecuencias en diferentes países y zonas geográficas que cuentan con distintos niveles socio-económico-culturales, pero también diferentes marcos religiosos y legales, se observan diferencias. El aborto inducido en condiciones inseguras causa 30 – 50 % de la mortalidad materna en África y América Latina, aproximadamente entre  25 – 30 % en la Federación Rusa y 20 a 25 % en Asia. La clandestinidad del aborto en condiciones inseguras hace que no siempre sea fácil reconocer que se está en presencia de uno, lo cual dificulta instaurar medidas profilácticas o correctivas de las complicaciones en forma oportuna. En este sentido, los informes de regiones y países son incompletos y parciales. En el Africa, por ejemplo, se reconocen situaciones como las siguientes: en la República de Tanzania entre el 34 y el 57% de los ingresos en ginecología de un hospital capitalino correspondían a complicaciones postaborto; en Sudáfrica los abortos incompletos eran una forma de presentación común del aborto inducido bajo condiciones de riesgo, evidenciándose que 57,6% (286/514) de abortos incompletos sin elementos de infección se habían sometido cierta o probablemente a un aborto inducido.


La situación en países donde el aborto es legal es diametralmente opuesta, no solo porque se realiza en condiciones adecuadas, sino por el control posterior que se realiza siempre, ya sea en caso de procedimientos quirúrgicos como farmacológicos. Cuando se dan tales condiciones de seguridad, el aborto genera menos morbimortalidad que el nacimiento, según informa la OMS. En Noruega la persistencia de restos, abortos incompletos o endometritis, se observa en menos del 5% de los casos, y directamente asociado con embarazos menores de 8 semanas de gestación o del 2º trimestre (donde no se recomienda su realización); le siguen  pelvipertitonitis 1,2% y   perforaciones 4.0‰. En Francia se informa una sola muerte en más de 100.000 abortos y 4 casos de teratogénesis cuando no se produjo el aborto. En los Estados Unidos, la mortalidad es menor de 1 en 100.000 embarazos, siendo los casos de sepsis postaborto excepcionales y de buen pronostico



En resumen, y a pesar que metodológicamente es muy problemático el calculo de los niveles de mortalidad materna se estima que cada año se producen 75.000.000 de embarazos no deseados en el mundo, de los cuales aproximadamente 20.000.000 finalizan en aborto provocado en condiciones inseguras. De ellos 78.000 costarán la vida a las pacientes y un número no determinado, pese a sobrevivir, lo hará con secuelas graves, incluida la infertilidad. El 95% de la mortalidad por complicaciones relacionadas con el aborto provocado se da en los países subdesarrollados. Además de la mortalidad se deben considerar los impactos sociales, psicológicos y familiares en los casos que presentan complicaciones por aborto provocado en condiciones de riesgo. También es importantes el impacto económico: los gastos en tiempo de internación, personal para atención, medicamentos, transfusiones, etc. son cuantiosos. La cirugía radical que muchas veces requiere el tratamiento de las complicaciones del aborto provocado, sobre todo las infecciosas como la sepsis postaborto, constituye una cirugía mutilante con graves secuelas y complicaciones. Cuando una mujer muere en estas condiciones, su familia y su comunidad sufren una considerable perdida: las familias pierden su contribución en el manejo del hogar, la economía pierde su contribución productiva, los hijos huérfanos tienen menos posibilidades de alcanzar mayor educación y atención en salud a medida que crecen. 

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